Cuando una aplicación comienza a sentirse lenta, una reacción común es aumentar recursos del servidor. A veces funciona, pero también puede ocultar problemas de diseño que volverán a aparecer conforme crezcan los datos.
Consultas que leen más filas de las necesarias, índices inexistentes, filtros aplicados tarde y listados que intentan cargar miles de registros son causas frecuentes de degradación.
Optimizar antes de escalar
Medir tiempos de consulta, revisar planes de ejecución y aplicar paginación del lado del servidor permite identificar dónde está realmente el cuello de botella.
La infraestructura importa, pero una base de datos bien utilizada hace que cada recurso rinda mucho más y mantiene una experiencia consistente incluso cuando aumenta el volumen.




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