Durante años, la seguridad de acceso se ha apoyado casi por completo en contraseñas. El problema es que las personas reutilizan claves, caen en páginas de phishing y terminan administrando decenas de credenciales difíciles de recordar.

Las passkeys buscan cambiar ese modelo. En lugar de depender de una contraseña que puede ser copiada o robada, utilizan criptografía de clave pública y la autenticación del dispositivo, como huella, reconocimiento facial o PIN.

¿Qué cambia para una empresa?

Una passkey no se comparte con el sitio web y no puede ser capturada del mismo modo que una contraseña escrita en una página falsa. Esto reduce uno de los vectores más comunes de robo de credenciales.

La adopción empresarial requiere revisar compatibilidad, recuperación de cuentas, dispositivos administrados y políticas internas. No es simplemente activar una opción: debe integrarse con la estrategia de identidad y acceso.

Una transición, no un reemplazo instantáneo

Durante un tiempo coexistirán contraseñas, MFA y passkeys. El objetivo debe ser reducir gradualmente la exposición a credenciales reutilizadas y mejorar la experiencia de acceso sin sacrificar control.

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