Los agentes de inteligencia artificial amplían el concepto de asistente: no solo generan una respuesta, sino que pueden decidir qué herramienta utilizar, consultar información y ejecutar varios pasos para alcanzar un objetivo.
En una empresa esto abre posibilidades interesantes, pero también introduce una pregunta fundamental: ¿qué acciones puede ejecutar el agente sin aprobación?
Autonomía proporcional al riesgo
Consultar documentación interna tiene un nivel de riesgo distinto a aprobar un pago, modificar un cliente o eliminar un registro. Los permisos deben diseñarse según esa diferencia.
También conviene limitar alcance, cantidad de operaciones y recursos disponibles. Las acciones sensibles deben requerir confirmación o reglas adicionales.
Trazabilidad de las decisiones
Un agente empresarial necesita dejar evidencia de las herramientas que utilizó, los datos consultados y las acciones ejecutadas. Esa trazabilidad permite investigar errores y mejorar el proceso.
La autonomía puede generar eficiencia, pero solo cuando está acompañada de límites explícitos.




Comments are closed